Página 1: Introducción
Página 2: Las tecnologías: ventajas y desventajas
Página 3: Los participantes
Página 4: Las pruebas
Página 5: Las pruebas: archivos pequeños
Página 6: Las pruebas: archivos grandes
Página 7: Las pruebas: uso general
Página 8: Conclusión
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Desde hace tiempo, los pen drives USB han copado el mercado, mostrándose como una interesante alternativa frente a los discos duros externos. Pero éstos también contraatacaron, reduciendo su tamaño y permitiendo su alimentación por USB. En este artículo comparamos un pen drive de última generación y un disco de 1,8” y te contamos qué tecnología conviene más para cada usuario.
Si bien no es el tema principal de esta nota, ante todo hablaremos un poco acerca de la base de ambas tecnologías.
Por un lado, las memorias del tipo Flash son dispositivos de estado sólido (esto es, chips que no tienen partes móviles) constituidos casi en su totalidad por transistores. En cierta forma, esto es positivo debido a que pueden escalar (tanto en rendimiento como en tamaño y densidad de información) muy rápidamente con el pasar de los años, además de tener un muy bajo consumo de energía. No obstante, hay que decir que su costo de fabricación por megabyte es bastante alto en comparación con las tecnologías magnéticas, y que el método de escritura que utilizan tiene dos desventajas: es algo lento y tiene un cierto límite.
Por su parte, los discos duros externos usan una tecnología magnética para almacenar la información. Su estructura se basa en un plato de material magnético que gira sobre un eje y es leído por uno o más cabezales mecánicos. Esto tiene como ventaja una densidad de información muy grande y una relación capacidad/precio sumamente tentadora, pero la naturaleza mecánica de los cabezales los hace usualmente bastante grandes y provocan que necesiten de alimentación externa para funcionar (esto es, no se pueden alimentar sólo con la energía proveniente del puerto USB).
Capacidad y tamaño: ¿directamente proporcionales?
Una ventaja significativa de los discos duros externos siempre fue la altísima capacidad que ofrecen con respecto a otras unidades de almacenamiento externo. Pensemos que, hoy en día, los discos convencionales de 3,5 pulgadas tienen capacidades de hasta 1 TB (1000 GB), y fácilmente pueden ser transportados mediante un cofre USB que cuesta alrededor de U$S 40.
Pero, claro, no todos quieren llevar semejante "ladrillo" (al que debemos sumarle la fuente de alimentación) consigo todo el tiempo, así que últimamente la solución a esto han sido los discos de notebook (de 2,5 pulgadas) y los de dispositivos portátiles (de 1,8 pulgadas).
Los discos de 1,8 y 2,5 pulgadas no necesitan de alimentación externa y son bastante pequeños, pero su capacidad máxima de información es menor (40 GB y 200 GB, respectivamente). Además, a medida que se hacen más pequeños, los discos giran a una velocidad menor y, por consiguiente, su rendimiento decae (no obstante, el límite suele estar en la interfaz USB, así que mucho no se nota este fenómeno).
Por cierto, la tecnología de las memorias Flash condice con esta regla, puesto que hoy en día las unidades más grandes de un solo chip tienen 16 GB de capacidad, mientras que las ultraportátiles (de apenas 1 cm2) no superan los 2 GB.
Así es que deberemos tener en cuenta que, mientras más capacidad necesitemos, indefectiblemente deberemos hacer más espacio en nuestro bolsillo, mochila o cartera.
Las dos caras de la velocidad
Otro tema importante es la velocidad, que ocuparemos mucho en las siguientes páginas. Por lo pronto, podemos decir que no existe un único parámetro de velocidad, sino que debemos considerar dos aspectos: la lectura y la escritura de datos (usualmente, menor que la primera). Además, vale decir que la velocidad de lectura máxima en los discos duros se da cuando se produce una transferencia de manera sostenida, esto es, cuando se mueven grandes cantidades de datos contiguas en la superficie del disco. Sin embargo, si se toman archivos pequeños o si el disco está fragmentado, su performance decae mucho, a tal punto que en estos casos las memorias Flash suelen lucirse debido a su bajísimo tiempo de acceso (hablaremos más sobre esto a su debido tiempo).